jueves, 21 de julio de 2011

MAQUETA A GRAN ESCALA


SUPER 8 (2011)

Todo aquel que haya seguido la producción SUPER 8 se habrá hecho una idea del estilo de película que prometía, un producto homenaje a las películas de los años ochenta, esas realizadas por directores como Spielberg o Zemeckis, y en menor medida Lucas. Historias planteadas desde una mirada infantil, desde la ingenuidad de niños que empiezan a convertirse en adolescentes, que intentan cambiar un mundo injusto y carente de esperanza, niños que tienen la suficiente fuerza e ilusión por revolucionar lo que los adultos han aceptado como normal. Todo ello envuelto con la carcasa que plantea el celuloide; donde las aventuras imaginadas son vividas de forma espectacular, donde lo insignificante se convierte en maravilloso, en definitiva donde los sueños se hacen realidad.

Y precisamente es esto lo que plantea la película del creador de Perdidos, no hay nada más, pero tampoco nada menos, pues logra lo que en un principio parece sencillo, homenajear este tipo de cine usando todos los recursos del mismo, con sus estereotipos y clichés, pero que no lo es tanto cuando se han dado ejemplos fallidos al intentar rescatar fórmulas del pasado (Indiana Jones 4, precisamente de Spielberg, productor de esta película)

Por tanto, Super 8 se erige como una película bien rodada, con un guión simple pero eficaz, un ritmo medido en el que no dejas de mantener la mirada puesta en la pantalla y muy buenos efectos especiales y sonoros. Y aunque no sorprende en cuanto a su historia, cualquiera que se haya curtido en este tipo de películas desde un primer momento sabe cómo se va a desarrollar la trama, es un producto que funciona y entretiene, aunque, y esto es apreciación personal, gustará más a aquellos que se hayan criado viendo a E.T o Encuentros en la tercera fase, que la generación de Harry Potter.

martes, 1 de junio de 2010

S.O.S


THE COVE (2009)
Fecha de estreno: 11 de Junio

El documental es un género que en los últimos años ha cobrado una relevancia notoria en el mundo del celuloide. Lo que antes estaba relegado a un segundo plano, hoy día ha alcanzado la categoría, por méritos propios, de producto de primer orden. Habría que preguntarse por qué anteriormente no se le trataba en igualdad de condiciones ante la ficción, una respuesta simple sería que la concepción del propio documental poseía (y posee) unos objetivos específicos que no eran más que la propia transmisión de información al público.

Es cierto que había diversas formas de hacerlo, y algunas de ellas pueden considerarse verdaderas obras artísticas. Es el caso de algunos noticiarios propagandísticos, Leni Riefenstahl es un gran ejemplo de ello y está considerada como una de las directoras que mejor supo hacerlo. Y es que no es fácil llegar a transformar noticias de manera que expresen ideas que en su origen simplemente se concibieron como retrato de una realidad. Es decir, manipular el material con objetivos diferentes al de informar.

Sabemos que el documental si generalizamos, pues se encuentra el falso documental, va a tomar un hecho real y por tanto va a comunicar este hecho al público objetivo de la información. A medida que ha pasado el tiempo, el lenguaje del mismo se ha ido puliendo, configurándose una identidad propia al servicio del espectáculo, es decir conseguir que aquello que se nos muestra sea atractivo, que implique emocionalmente al espectador y que llegue a alcanzar esa parte de la ficción en la que el filme traspasa la barrera de lo real, entendiendo por tal la realidad que podemos obtener de cualquier telenoticias, contando una historia, sea del tipo que sea, siguiendo en muchos casos la propia estructura narrativa de una película.

Esto es así que se empezaron a desarrollar documentales donde encontrábamos temáticas muy concretas, alejadas a simple vista de cualquier tipo de interés global, pero que han conseguido configurar un relato que ha trascendido a su propio género, renovando y ampliando las posibilidades que tenían este tipo de obras audiovisuales. Podemos encontrar multitud de ejemplos de este tipo, desde la desestructuración de una familia en El desencanto de Jaime Chavarri, pasando por los primeros documentales del prestigioso director de documentales Michael Moore como Roger & me o Bowling for Columbine y terminando por The Cove , la película que aquí nos ocupa.

The Cove curiosamente se acerca a ese tipo de documental más panfletario, interesado por despertar al espectador acomodado en su butaca con la misión de concienciarlo ante un problema que le resulta lejano, pero que directa o indirectamente le puede afectar. El director se propone recurrir al sentimentalismo barato, eficaz y habitual en la filosofía audiovisual americana, intentando provocar la lágrima fácil.

La historia que nos cuenta atiende a la matanza de delfines en una localidad de Japón llamada Taiji, que bajo una fachada de paz y buen hacer con estos mamíferos se esconde un negocio millonario que afecta hasta las más altas esferas del gobierno. Todo ello no solo provocando la reducción de esta especie, sino la puesta en peligro de la población al vender su carne que contiene mercurio, altamente tóxico para el ser humano.

A pesar del sensacionalismo pretendido, la composición argumental del documental es elogiable, la narración es contundente y entretenida y al espectador le deja la sensación de haber visto un documental necesario, más por las repercusiones que puede traer al sacar estos trapos sucios que por su trascendencia como obra.

miércoles, 10 de marzo de 2010

MOVIMIENTO CORRECTAMENTE ACELERADO

GREEN ZONE (2010)
Fecha de estreno: 12 de marzo

Con Green Zone regresa el tándem formado por Matt Damon y Paul Greengrass que hace unos años nos entretuvieron con la saga Bourne y que con esta nueva colaboración vuleven a utilizar los mismos métodos empleados en sus predecesoras: una película de acción pura y dura, con un actor en estado de gracia (no tanto por sus capacidades interpretativas como por sus acertadas elecciones) y con una puesta en escena que convierte la utilización de la cámara en mano en un estupendo mecanismo de realización para este tipo de propuestas, donde se intenta de dotar del mayor verismo a la historia. Todo ello con la pretrensión de repetir el éxito obtenido en taquilla sin menospreciar la calidad del producto. Eso sí, nos encontramos con una notable diferencia; esta vez en vez de presentarnos a un protagonista omnipotente que se asemejaba más a una máquina por sus cualidades sobrehumanas, será un hombre que obligado a imponerse como héroe, hará de su coraje e ideales el arma que le llevará a desenmascarar una conspiración que se enmarca en la guerra de Irak.

A pesar de inmiscuirse en un territorio tan de moda (la entrega de los Oscars habla por sí sola) como arriesgado al tratar un acontecimiento de rabiante actualidad, la película no se aleja en ningún momento de su objetivo comercial. Con una premisa reconocible, la búsqueda de las armas de destrucción masiva, que permite facilitar al espectador su incursión en la trama, se desentraña una red de intereses políticos y personales que el subteniente Roy Miller (Matt Damon) intentará desvelar, enfrentándose incluso a sus propios mandarios, para alertar a la ciudadanía de lo injusto de la contienda.

Green Zone funciona porque logra alcanzar un estupendo equilibrio entre la película de acción y el tratamiento del tema político, configurando así una obra entretenida, con un ritmo frenético y buenas interpretaciones, que además presenta un conflicto que todos conocemos y aunque no tenga un afán crítico permite que sus ideas calen con simpleza pero con contundencia. Lo único que puede resultar controvertido es su opción estética en la puesta en escena, que en definitiva ya forma parte de la señas de este director, pudiéndose argumentar que tanto movimiento de cámara más que acercarte al conflicto provoca mareos. Cuestión de gustos.

jueves, 4 de marzo de 2010

CAZADOS POR EL OGRO VERDE

CAZADORES DE DRAGONES (2010)
Fecha de estreno: 5 de marzo

Es indudable el avance técnico y artístico que ha sufrido la industria de la animación en los últimos años. Los productos derivados de la empresa Pixar y, algunos, de Dreamworks han renovado ese género preferiblemente destinado al público infantil, que hasta ese momento Disney representaba su máximo exponente y con el que había ido incrementado sus arcas año tras año sin un rival que le hiciese sombra.

Pasaba el tiempo y, exceptuando contados ejemplos, todo parecía indicar que los dibujos habían pasado a formar parte de la consumición rápida, carente de calidad y hacedor de siestas para los sufridos progenitores de los chavales. Y es que estamos hablando de un espectador destinatario, comprensiblemente, desprovisto de análisis crítico - aunque esto daría para otro debate- que es fácil de contentar si haces uso de recurrentes gags o chistes fáciles. Pero no hay que olvidar que en muchos casos estas películas poseen un fin que pretende trascender al puro entretenimiento, intentando inculcar mediante las historias una serie de valores que los más pequeños, por eso hacía mención al supuesto debate con respecto a la crítica, captarán si no en su totalidad al menos una idea base. En esto, la productora creadora de Cenicienta se encontraba en una situación más que discutible, puesto que los mensajes que se transmitían en muchos casos dejaban mucho que desear y que pedían a gritos una renovación. Tuvo que replantear sus propuestas y de ahí salieron películas como La bella y la bestia, que a pesar de seguir permaneciendo una idea idílica de la perfección, que tanto gusta de esta empresa, “arriesgaba” al contarnos una historia sustentada en la aceptación y el respeto por las diferencias físicas que culminaba con la musicalmente conocida la belleza está en el corazón.

En este momento entraron en juego las mencionadas Pixar y Dreamworks, que partiendo de unos guiones muy elaborados que apuntaban a contar historias para todos los públicos, hasta entonces se podría haber pensado en una calificación de No recomendada para mayores de 13 años, y con un despliegue técnico emergente que desechaba la animación manual por la creada por ordenador desmontaron las teorías de los más escépticos ante este género y nos deleitaron con películas como Toy Story o Shrek que supusieron el punto de partida para la revitalización de los dibujos animados.

La película Cazadores de dragones es deudora no tanto de la factoría de Wally como de la creada por Spielberg. En ella se nos presenta una vez más una historia de caballeros andantes. Si Shrek se encumbró por dar un giro a todas estas leyendas donde el jinete apuesto y valeroso se veía sustituido por un ogro maloliente que tiene de escudero a un burro cobarde y parlanchín, en esta producción francesa se recurre a lo mismo para intentar repetir el éxito de su predecesora. Pesan muchos los precedentes, y si la idea además no es original la dificultad de llegar a buen puerto se torna difícil por no decir imposible. La factura técnica que encontramos en productos de este tipo, con bajos presupuestos, se encuentra a años luz de la industria norteamericana y la competencia en este campo no los sitúa en igualdad de condiciones.

Podríamos buscar excusas, solemos hacerlo, en ocasiones con suficientes razones cuando observamos la apisonadora hollywoodiense, pero para escribir un guión solo se necesita papel y bolígrafo y Cazadores de dragones se resiente principalmente en este aspecto. La historia, muy simple: grupo de cazadores amateurs con el objetivo de matar un dragón infernal que pretende destruir el mundo. Acompañados de Zoe, una niña más repelente que encantadora, y un monstruito, versión a la francesa de todos aquellos personajes secundarios presumiblemente graciosos (la ardilla de Ice Age por ejemplo), se encaminarán al citado cometido sin proporcionar al espectador algún tipo de interés por lo presentado, no solo por la historia que aun siendo sencilla no tiene porqué ser aburrida, sino porque el carisma de los personajes es inexistente y resultan anclados en patrones reconocibles. Es una lástima que cuando se apuesta por productos de esta índole, que me consta siempre son más difíciles de llevar a cabo a este lado del charco, el defecto de base no tenga que ver precisamente con los presupuestos.

martes, 16 de febrero de 2010

LA MÚSICA LES PIERDE


EL SOLISTA (2010)
Fecha de estreno: 19 de Febrero

Llevaba quince minutos viendo El solista y no dejaba de pensar en otra película que se emparentaba con ella, aunque fuera únicamente en su punto de partida. Esto solo podía significar una cosa, que algo no estaba funcionando; pues distanciarte tan pronto de un producto que basa precisamente su razón de ser en la intención de sumergir al espectador en una historia olvidándote de todo lo demás, no era un buen síntoma. El caso es que la película que no se me iba de la cabeza era El gran carnaval dirigida por Billy Wilder en 1951 en la que hacía un retrato brillante sobre el oficio del periodista en su vertiente más sensacionalista.

El argumento de El solista parte también de la necesidad de un reportero de lograr una noticia que impactase en su periódico, que le proporcionara cierto prestigio y que en definitiva le diese de comer. Para ello contacta con un indigente que toca el violín y en el que ve un genio venido a menos. (Atención, se da cuenta de sus cualidades portentosas al verlo tocar con solo dos cuerdas) La diferencia con la película de Wilder es que si en ésta lo que se quería transmitir estaba claro, una crítica a los métodos practicados por cierto sector del periodismo para obtener la fama, en la de Wright no sabemos en ningún momento qué pretende. La trama divaga entre la idea de reavivar el sueño americano, pero intentando enfocarlo desde una perspectiva más humanista, y la crítica social entroncada en el mundo de los “sin techo”, descolocando al espectador y produciéndole cuanto menos sopor. Y es que la película se va arrastrando sin un rumbo fijo, alternando secuencias más anecdóticas que de desarrollo, mostrándonos unos personajes (mención especial para Robert Downey Jr) desubicados, que pretenden ser profundos pero que sus acciones los delatan insustanciales, y sobre todo evitando cualquier punto de conflicto que pudiera resultar interesante para poder fácilmente culminar con un final que contente a todos los espectadores, aunque esté totalmente desprovisto de lógica.

lunes, 15 de febrero de 2010

PASTEL DE INGENUIDAD

THE LOVELY BONES (2010)
Fecha de estreno: 26 de Febrero.

Existen muchas sensaciones al salir de la sala oscura, por un lado te encuentras con aquellas películas que por arte de magia una vez que has traspasado el espacio físico del cine desaparecen de tu mente como si nunca hubieran estado allí. Se les suele atribuir la categoría de “peli para echar el rato”. También están esas que de tan aburridas tus pensamientos han ido variando desde la necesidad de aprovechar la butaca para soñar hasta la irritación por haberte gastado más de 7 euros en una obra que bien podía haberse quedado con el autor para que se la pusiese a su familia. La denominación: “bodrio infumable” que engloba las locuras de autor o los blockbusters tediosos. Luego están las películas, suelen ser pocas lamentablemente, que trascienden y te hacen creer en esto del cine, provocando sentimientos a flor de piel, sean cuales sean, pero que en definitiva te han removido algo por dentro y agradeces ser partícipe de ello. Las indudables obras maestras.

Lovely bones, la última creación del autor de la aclamada El señor de los anillos, no forma parte de ninguno de estos calificativos. En esta ocasión se pueden reunir muchas impresiones a lo largo del filme, pero una vez que termina solo queda la tristeza y la decepción de ver desperdiciado un talento. Algunos pensarán que se trata del mencionado “bodrio infumable” y no les faltarían razones porque el discurso de la película parece escrito por un niño de seis años, pero es indiscutible que le realización de Lovely bones es impecable, recordemos el momento en que la protagonista se da cuenta de su asesinato. La capacidad que tiene Jackson de introducirte en una historia que liga más con argumentos de tv-movie es para quitarse el sombrero, ya que durante (casi) todo el metraje logra mantenerte atento a las vivencias de Susie Salmon (Saoirse Ronan), una niña que ya desde un inicio nos informa de que será asesinada, privándonos del efecto sorpresa, pero no sin antes describirnos su vida perfecta, con padres perfectos, hermanos perfectos, amigos perfectos y “futuro” -si no hubiera muerto la chica lo hubiera conseguido sin lugar a dudas- novio perfecto.

Avanza la trama y conoces todos los puntos por los que irá desembocando la historia, será el momento en que hace acto de presencia un asesino en serie (Stanley Tucci) que no oculta su aspecto de descuartizador de niñas, solitario, misterioso, vestimenta clásica y constructor de casitas de muñecas (no es broma), cuando tendremos que esperar que alguien le dé su merecido. Nunca me imaginé, y sobre todo sabiendo quién lo firma, que este tipo de productos seguiría derroteros ideológicamente pretenciosos, cuando podía haberse quedado como producto de sobremesa sin más. Y es que todo se orientará hacia la idea judeo-cristiana de pagar por los pecados, con el convencimiento de que existe alguien en lo alto, llámese dios, divinidad, destino o lo que sea, que se encargará de ello.

Esta ingenuidad que fácilmente se nos trasmite al tratar un tema tan crudo como los asesinatos de menores no es justificable por el simple hecho de ser narrado por la pequeña. Porque lo que hubiera podido convertirse en un cuento donde los sueños predominan ante la injusta realidad, se nos presenta como un alegato que confía y apuesta por la bondad y los buenos sentimientos como armas que siempre prevalecerán ante los actos destructores, acabando con ellos por obra y gracia del espíritu santo. Y es que señor Jackson, podemos tener esperanzas, sueños o incluso ser idealistas, pero con esta película usted nos infravalora y hay espectadores que no lo toleramos.

jueves, 11 de febrero de 2010

NOSTÁLGICOS DE LO ORIGINAL


EL HOMBRE LOBO (2010)
Fecha de estreno: 12 de Febrero.

Por todos es conocida la figura mitológica del hombre-lobo, persona que al verse expuesta a la luna llena se transforma en una bestia con rasgos del citado mamífero. Frecuentemente se ha tratado como leyendas atribuibles al pueblo gitano, que aterraban a los habitantes de las pequeñas aldeas al presentar a la feroz criatura como un ser desalmado que actuaba sin piedad contra todo aquel que se interpusiese en su camino, incluyendo desmembramientos de toda clase y condición.

La productora Universal, que hizo las delicias de los aficionados al terror durante las décadas de los 30 y 40, decide retomar uno de sus famosos monstruos para presentarlos, muy oportunamente en plena euforia crespusculiana, a las nuevas generaciones de espectadores desconocedores de estas historias y también para aquellos nostálgicos que gustan de revivir viejas glorias.

La película está protagonizada por un elenco de actores que por su prestigio difícilmente hubieran aceptado el papel a mediados de siglo XX, y es que nadie se puede imaginar a tipos como Cary Grant interpretando al hombre-lobo puesto que este género estaba reservado a artistas de segunda talla. Los tiempos cambian y en esta ocasión serán Benicio del Toro, Anthony Hopkins y Hugo Weaving los que encabezan un reparto que proporciona al producto cierto toque de calidad. Y no solo en su vertiente artística, pues técnicamente la película tiene una factura visualmente atractiva, que no quiere decir fiel a la época, y que se manifiesta en un cuidado vestuario, obra de la diseñadora Milena Canonero (Maria Antonieta), y con una fotografía de claros oscuros que permite introducirte a la perfección en ese ambiente neblinoso y claustrofóbico de los bosques británicos. En cuanto a la trama no nos descubrirá nada nuevo, un guión bien estructurado que no deja tiempos muertos, con personajes previsibles, su necesaria dosis de romanticismo y escalofriantes -también divertidas- escenas de acción.

En definitiva, una nueva versión que cumple con lo que promete, una historia sencilla y mil veces vista que en sus dos horas de duración consigue que las personas que asistan a la sala disfruten y se entretengan, además de servir, para los más afortunados, de excusa para que su chica se les abrace cuando el lobo hace de las suyas. Lo único que provoca este tipo de películas en el espectador más exigente es la tristeza de encontrarse, una vez más, con productos carentes de originalidad.